martes, 22 de marzo de 2011

Cartografía del Terremoto en Japón

     El terremoto, que alcanzó 9.0 grados de magnitud, fue el más potente jamás registrado, pero un grupo de científicos en Alemania han descubierto indicios de que también se produjeron temblores preliminares de magnitud similar. Estos científicos, del Centro Alemán de Investigación sobre Geociencias (GFZ), han realizado una animación que, a partir del 8 de marzo, muestra la secuencia completa de terremotos previos al terremoto principal, que provocó la muerte y el desplazamiento de comunidades enteras.

     Sus indagaciones han dado a conocer la secuencia de acontecimientos posterior. Tras una jornada previa sin incidentes, el 9 de marzo se produjo un terremoto preliminar de magnitud 7,2 en prácticamente la misma ubicación del terremoto del 11 de marzo que provocó el maremoto. Aunque la actividad se ha desvanecido poco a poco, se han seguido produciendo réplicas diarias de hasta magnitud 6. En total desde el 9 de marzo se han registrado 428 sacudidas en la región de Honshu. Rongjiang Wang y Thomas Walter, científicos del GFZ, también descubrieron que debido a desplazamientos horizontales, la isla de Honshu se ha movido hasta cinco metros hacia el Este.
     Gracias a mediciones obtenidas de estaciones GPS (Sistema de Posicionamiento Global) se localizó el epicentro, donde tuvo lugar un desplazamiento de las placas continentales. Los científicos emplearon estos datos para calcular el desplazamiento vertical del lecho marino, que afectó a una zona de 500 km de largo por 100 km de ancho. Las simulaciones informáticas ejecutadas por estos científicos muestran que en la zona de contacto entre Japón y la placa del Pacífico, una placa tectónica de gran tamaño que coincide en gran medida con el Océano Pacífico, se produjo un desplazamiento de hasta 25 metros durante el terremoto. Varios datos apuntan incluso a un desplazamiento de hasta 27 metros en algunos puntos y un movimiento vertical de 7 metros.
     El maremoto de consecuencias catastróficas se originó por la elevación brusca de hasta siete metros del fondo marino. Esta elevación en el epicentro del terremoto, frente a la costa de Japón, también se ha señalado en el mapa referido.
     Andrey Babeyko y Stephan Sobolev, también del GFZ, modelaron la propagación y la altura de las olas del maremoto en el Pacífico durante sus primeras 16 horas. En este océano se calcularon olas de más de un metro de altura, indicadoras de la potencia descomunal del terremoto.
     La fuerza de un maremoto se multiplica a medida que avanza hacia la costa. La velocidad a la que se propaga también depende de la profundidad del agua. En aguas someras puede alcanzar velocidades de entre treinta y cincuenta kilómetros por hora, mientras que en océanos profundos esta velocidad aumenta hasta más de ochocientos kilómetros por hora. En mar abierto, donde la profundidad es grande, las crestas de las olas son inofensivas y de poca altura, normalmente entre treinta y ochenta centímetros. Al acercarse a la costa, sobre todo en bahías someras, pueden alcanzar más de diez metros, y en casos extremos superar los treinta y cincuenta metros de altura, provocando inundaciones a muchos kilómetros tierra adentro.
     La comprensión de las causas y los patrones de los movimientos tectónicos de la Tierra cobran más importancia si cabe ante la actual sucesión de acontecimientos en Japón.


Vía: La Flecha