lunes, 6 de diciembre de 2010

No pierdas tiempo…

     Encuentro lo que busco en la gente. Si busco a Dios, lo encuentro. Si busco malas cualidades, las encuentro.


     En cierto sentido, escojo lo que espero, y lo recibo. Una vida sin desafíos sería como ir al colegio sin lecciones que aprender.

     Los desafíos vienen no para deprimirnos y acabarnos, sino para dominarlos, crecer y desarrollarnos a través de ellos.

     En el sabio y maravilloso plan del Padre para mí, ninguna carga puede caerme, ninguna emergencia surgir, ninguna tristeza sobrecogerme, antes de que reciba la gracia y fortaleza para enfrentarlas.

     Una vida rica y plena no es determinada por las circunstancias y relaciones externas. Estas pueden contribuir pero no pueden ser la fuente. Soy feliz o no por lo que pienso y siento.

     Nunca puedo perder algo que me pertenece, ni poseer lo que no es realmente mío.

     Nunca huyo de un problema ya que este me perseguirá o estaré en camino hacia otro igualito pero con un rostro o nombre distinto.
 
      No nos preocupemos por mañana; hoy es el ayer por el que nos preocupamos.

     Nunca forcemos la puerta; esperemos que se abra y entonces podremos entrar.

     Toda persona que ha llegado a mi vida tiene, ya sea algo que enseñarme o aprender de mí.

Autor Desconocido
Perdemos tiempo maravilloso llorando lo que nos pasa, en vez de encontrar las joyas en el lodo.