viernes, 12 de noviembre de 2010

Los Científicos piden a la Nasa una nueva estrategia para Marte

     Una de las razones por las que la NASA ha enviado tantas misiones a Marte a lo largo de los años ha sido la posibilidad de que el planeta rojo albergue formas de vida.
     En general, casi todas estas misiones han analizado si Marte presentaba factores necesarios para la vida, como el agua líquida o algunas moléculas orgánicas. Ahora, algunos científicos están reclamando que estas misiones, en lugar de buscar esos factores, se centren directamente en buscar formas de vida.

     Según publica la Astrobiology Magazine de la NASA, los primeros y únicos intentos de buscar de manera directa vida en Marte fueron los del programa Viking de la NASA, que en 1975 lanzó las misiones Viking I y Viking II con destino al planeta rojo.

Aprovechar el MSL
     Después de estas misiones, los científicos llegaron a la conclusión de que determinados factores como el frío, la radiación o la aridez extrema de Marte hacían imposible la existencia de actividad microbiana en la superficie del planeta rojo o cerca de ésta.
     Esta conclusión se basó en gran parte en el hecho de que los instrumentos del proyecto Viking no detectasen compuestos orgánicos que indicaran la existencia de vida marciana.
     En 2011, una nueva misión partirá hacia Marte para seguir buscando factores posibilitadores de la vida en el planeta. Se trata del Mars Science Laboratory (MSL), que a bordo llevará instrumentos científicos más avanzados que cualquier otra misión anterior enviada a Marte, para usarlos sobre el terreno durante un año marciano (2 años terrestres, aproximadamente).
     Con motivo de este nuevo lanzamiento, científicos como el astrobiólogo del Instituto SETI y del Ames Research Center de la NASA, Alberto Fairen, aprovechan para sugerir que el MSL debería dedicarse a buscar vida en el planeta, activa o en letargo, pero aún viva.
     Según Fairen, no hay "tarea humana más importante y profunda que la de averiguar si estamos o no solos en el universo, y Marte debería ser el primer sitio en el que mirar, dado que se encuentra justo enfrente de nosotros. Encontrar vida en Marte sería el logro científico más importante del siglo".

Por qué buscar vida en el planeta rojo
     Las razones esgrimidas por los defensores de la búsqueda de vida actual en el planeta rojo son varias. En primer lugar, los científicos señalan que en las misiones Vikings de 1975 sí fueron detectadas moléculas orgánicas, como cloruro de metilo y cloruro de metileno, pero que es posible que éstas desaparecieran al entrar en contacto con contaminantes terrestres, principalmente con líquidos de limpieza que se usaron para preparar las aeronaves antes de que éstas salieran de la Tierra.
     Esta teoría coincide con otro hecho: durante la misión Phoenix Mars Lander, lanzada a Marte en 2007, se detectó perclorato en los suelos marcianos, un componente contaminante capaz de destruir residuos orgánicos.
     Los investigadores pensaron que el perclorato podía proceder de la misma sonda, lo que les hizo repensar las suposiciones sobre las misiones Vikings: dado que durante el proyecto Viking las muestras marcianas recopiladas fueron calentadas, se podría haber generado una reacción química entre el perclorato y cualquier material orgánico presente, quedando este último destruido.
     Otro hecho que ha avivado el interés por encontrar vida en Marte ha sido la detección reciente de metano en el planeta rojo, justo debajo de su superficie. Se sabe que la vida es uno de los productores primarios de metano, al menos en la Tierra.

Vida en entornos extremos
     El hecho de que Marte sea un entorno extremo tampoco parece motivo suficiente como para pensar que la vida no se dé en este planeta.
     Según defienden los científicos, por más hostil que sea Marte, en nuestro propio planeta existen numerosos ejemplos de formas de vida que sobreviven en entornos también extremos.
     Es el caso de los microbios encontrados en los suelos secos y fríos de los Valles Secos de McMurdo, en la Antártida. Estos suelos están situados dentro de una capa de permafrost seco sobre suelo helado, formando una estructura similar a las existentes en algunos suelos de Marte.
     También es el caso de las capas heladas de algunos glaciares terrestres, en las que quedan atrapadas películas acuosas y polvo mineral que pueden servir como base para algunas formas de vida. Capas similares han sido vistas en sedimentos polares del norte de Marte.
     Los microbios viven incluso en las rocas saladas secas del árido desierto de Atacama, en Chile, que a menudo ha sido descrito como similar a Marte, en lo que a suelos se refiere.
     Todas estas analogías entre la Tierra y el planeta rojo sugieren que hay algunas áreas de Marte que podrían alojar vida: terrenos helados, depósitos masivos de hielo y ciertas áreas saladas porosas.

Tres objetivos principales
     Diversos estudios han sugerido que las tierras bajas del hemisferio norte de Marte estuvieron alguna vez cubiertas de agua. De hecho, la aeronave Viking fotografió detalladamente, con la cámara Mars Orbiter, una posible línea de costa situada cerca del gigantesco Monte Olimpo, que es el mayor volcán conocido del Sistema Solar.
     Pero, además, hay regiones de Marte en las que el suelo helado es común, y otros entornos salados han sido recientemente descubiertos, explica Fairen. Pero, hasta ahora, no ha habido intentos de analizar ninguno de estos entornos con instrumentos modernos para buscar vida, actual o extinta.
     Fairen y sus colaboradores recomiendan, por todo, una nueva estrategia para la próxima década de investigación robótica en Marte, en la que la prioridad sea encontrar vida en el planeta rojo.
     "Pedimos una programación a largo plazo del Mars Exploration Program organizada alrededor de tres objetivos principales, y en el siguiente orden de prioridades: búsqueda de vida actual, búsqueda de vida en el pasado, y recopilación de muestras", afirma Fairen.
     Los investigadores piensan en pruebas dirigidas a tipos de áreas donde la vida podría encontrarse, para usar allí instrumentos que proporcionen evidencias indiscutibles de la presencia o ausencia de vida, como microbios actuales, esporas o formas latentes de vida. Según Fairen, la tecnología para hacer todo esto está lista, y lo único que se precisa ahora es un nuevo impulso y más ambición.


Vía: La Flecha