jueves, 26 de agosto de 2010

Una Sonrisa

     Una sonrisa no cuesta nada, pero da mucho. Enriquece a aquellos que la reciben, sin empobrecer a aquellos que la dan.
     Toma tan sólo un momento, pero su recuerdo, a veces, dura para siempre.
Ninguno es tan rico ni poderoso que pueda sobrevivir sin ella, y nadie es tan pobre que no pueda enriquecerse con ella.

     Una sonrisa crea felicidad en el hogar, promueve buena voluntad en los negocios, y es la contraseña de la amistad.
     Ella trae descanso al cansado, alegría al descorazonado, luz al triste y es el antídoto de la naturaleza para las preocupaciones.
     Y sin embargo, ella no puede ser comprada, prestada, o robada, ni se la puede solicitar con ruegos, porque es algo que no tiene valor para nadie hasta que es regalada.
     Alguna gente está demasiado cansada para darnos una sonrisa; démosle una de las nuestras, ya que nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como aquel que ya no tiene más de ellas que dar.